Adicción a internet  
 

La adicción a Internet

El presente trabajo aborda la temática de lo que se ha venido denominando "adicción a Internet". Recorriendo determinados aspectos que hacen al contexto, evolución y comprensión de los fenómenos clínicos y sociales de las adicciones, se intenta abordar esta problemática en el área de Internet específicamente, en una comparación inevitable con otras drogas, sus usos, sus efectos. Se describen algunos fenómenos clínicos observados y se exponen criterios utilizados para incorporar esta temática dentro del amplio campo de las adicciones. Contextualizando los usos sociales de Internet, se analizan desde una perspectiva psicoanalítica algunos elementos constitutivos de la red, dejando abierto al debate la disyuntiva de incluir o no, este tipo de dependencia dentro del campo de la psicopatología del siglo XXI.

Globalización, Posmodernismo, Nuevas tecnologías y Drogas

A través del cambio de las interfases, propio de las últimas décadas, con Windows como metáfora del manejo en la superficie, y por ende de una mayor opacidad (1) en la interacción hombre-computadora, las personas han podido comenzar a jugar a la deconstrucción y reconstrucción de sus personalidades en pantalla.

Adicción a internet

Tales son las afirmaciones de Sherry Turkle (1995), psicoanalista, y profesora de MIT (Massachusets Institute of Technology), quien a través del estudio de los MUDS (2) ha marcado un hito en el estudio de las dinámicas ciberespaciales. Continuando su línea de trabajo anterior (Turkle, 1984) de concebir a la computadora como un "segundo self', ha ido más allá esta vez sugiriendo que a través de las computadoras, que esta vez define como un objeto "para pensar con", un "objeto evocativo", nos encontramos con la posibilidad de deconstrucción del self y de generar cambios en nuestra manera de concebir la vida, la sexualidad, lo animado e inanimado.

Las nociones posmodernistas de deconstrucción y perspectivismo, hallan en esta nueva tecnología un soporte físico virtual a finales de siglo XX, en la Web, la gran red de redes, producto de la conjunción de intereses militares y la "contrarrevolución" de los originales hackers.

Este siglo XX en su parte final, ha sido testigo de una evolución asombrosa y vertiginosa del mundo de la simulación y de la CMC (Comunicación Mediada por Computadora) dentro de un mundo globalizado, con reminiscencias de la Aldea Global concebida por Mc. Luhan (1989) y "empequeñecido" por la abolición de las categorías de tiempo y espacio conocidas hasta ahora (Virilio, 1997) generada por la digitalidad.

Adicción a internet

Castells (1996) ha señalado el proceso "esquizofrenizante" que a su juicio impone la globalización, mediatizada por la CMC. "Esquizofrenización", "accidente general" (Virilio, 1997), "identidades trastocadas" (Giddens, 1999) términos y metáforas que intentan comprender los movimientos de globalización y sus repercusiones a nivel social.

También este siglo ha sido el del auge de las drogas y por ende del discurso acerca de las drogas, con una parafernalia imponente en torno a ellas, esta última con implicancias geopolíticas, militares y académicas variadas. Las drogas, las adicciones y el adicto (del latín a-dictum o no-dicho) han ocupado las primeras planas en los medios masivos de comunicación en las últimas décadas de siglo XX.

La raíz latina en relación a lo "no dicho" ha sido con frecuencia utilizada para comprender los fenómenos de las adicciones en términos comunicacionales, es decir de aquellas cosas no dichas, no comunicadas, en algunos casos referido a la comunicación intergeneracional o a los "secretos familiares". Esto, sin duda, posee fuertes implicancias en una sociedad que ha resaltado la comunicación como un valor en sí mismo (Lipovetsky, 1983; Giddens 1992; Breton 1992). Giddens señala que la noción de adicto pareciera ser un producto de mediados del siglo XIX, no habiéndose hecho común hasta más tarde, habiendo precedido a la aplicación difusa del término para la adicción alcohólica. Para este autor la "invención de la categoría de adicto -en términos de Foucalt- es un mecanismo de control, una nueva red de poder/conocimiento" (1992, 75).

El concepto de Adicción e Internet en la modernidad tardía

Internet Addiction Disorder fue el primer término propuesto por el Dr. Ivan Goldhrrg (1995) para referirse al uso compulsivo, patológico de Internet (King, 1996).

Como señalábamos anteriormente la sombra de Foucalt (1963) reaparece ante la creación de una nueva red de poder/conocimiento que halla un nuevo objeto, con todas las consecuencias que esto implica.

Dice Giddens: "Una vez que la reflexividad institucional llegue a empapar virtualmente todas las partes de la vida social de cada día, casi cada modelo, patrón o hábito, puede convertirse en una adicción. La idea de adicción tiene poco sentido en una cultura ti adicional, donde es normal hacer hoy lo mismo que se hizo ayer." (íbid. 76).

La raíz latina en relación a lo "no dicho" ha sido con frecuencia utilizada para comprender los fenómenos de las adicciones en términos comunicacionales, es decir de aquellas cosas no dichas, no comunicadas, en algunos casos referido a la comunicación intergeneracional o a los "secretos familiares". Esto, sin duda, posee fuertes implicancias en una sociedad que ha resaltado la comunicación como un valor en sí mismo (Lipovetsky, 1983; Giddens 1992; Breton 1992). Giddens señala que la noción de adicto pareciera ser un producto de mediados del siglo XIX, no habiéndose hecho común hasta más tarde, habiendo precedido a la aplicación difusa del término para la adicción alcohólica. Para este autor la "invención de la categoría de adicto -en términos de Foucalt- es un mecanismo de control, una nueva red de poder/conocimiento" (1992, 75).

Sin embargo, las drogas han acompañado al ser humano desde tiempos muy remotos, en rituales en manos de los shamanes (3), o en el aspecto medicinal en las llamadas de la pantalla, para poder ver lo que escribe y evitar entonces el "meterse dentro de la pantalla" (6).

Aquellos que se metieron dentro, entraron en Internet, se conectaron, se transformaron o conocieron personas que comenzaron a pasar más tiempo "del debido" frente a sus pantallas o más bien dentro de sus pantallas, en esa característica inmersiva, temida por Baudrillard, y que subrayan muchos autores (Murray, 1997; Wallace, 1999). Comenzaron luego a percibir ciertos síntomas, no en el uso, sino en la abstinencia del uso de la misma, que comenzó a hacer pensar en el síndrome de abstinencia observado en las toxicomanías.

Dice Olievenstein: "El sufrimiento del toxicómano se reconoce aún más en el sujeto desintoxicado, el sufrimiento forma con él un dúo al menos tan temible como el que formaba inicialmente con el producto, y que le impide reencontrarse solo, desnudo, no Dios" (1998, 10).

Frente a la imposibilidad de conectarse, surgía en estas personas esa irritabilidad observable en la abstinencia, junto a una preocupación permanente por volver a conectar su computadora con los millones de ordenadores del ciberespacio.

Estados de "furia narcisista" se dejan entrever en aquellas historias, relatos y pedidos de ayuda que aparecen tanto en los textos (Greenfield, 1999; Young, 1996) como en las noticias de los medios masivos de comunicación.

Philippe Jeammet refiriéndose al narcisismo en la actualidad ha señalado: "Hoy en día, la ausencia de límites, la evolución muy rápida del sistema de valores y, sobre todo el derrumbe de las prohibiciones, han sido reemplazados por una exigencia de rendimiento... Se ha desplazado la problemática de la prohibición sobre una problemática narcisista del rendimiento. Por eso no tiene nada de sorprendente que existan menos conflictos en torno de las prohibiciones y de la culpabilidad, que conflictos en torno al temor de no poseer los recursos narcisistas para alcanzar rendimientos suficientes... Frente a este desplazamiento sobre la problemática narcisista de una problemática de la prohibición, de un conflicto de la relación de objeto, no es sorprendente que veamos crecer las conductas adictivas, es decir, conductas en las que se va a buscar un apoyo, no un objeto" (1998: 59) (negritas mías).

De alguna manera el ciberespacio se ha constituido en una suerte de apoyo para muchos de sus usuarios, a pesar de su supuesta virtualidad y en un vehículo de acortamiento de la vida "offline" que es vista como un obstáculo para el desarrollo personal.

Dice Alan Aycock (1993), retomando conceptos de Baudrillard: "En el pensamiento de Baudrillard la realidad personal ha quedado subordinada a un movimiento incesante de códigos de consumo que nunca pueden ser satisfechos, que sin embargo igual generan un vació, un infinito deseo de confrontar y poseer lo real donde solo puede haber acceso a una imagen de lo real, su pretensión de serlo (Baudrillard 1988: 45)

La Adicción a Internet como entidad clínica

La Dra. Young ha reportado un caso de un niño de 12 años que asesinó a su madre tras serle quitada la computadora y luego puso fin a su vida dejando una nota que decía y que su madre era responsable por haberle quitado "su vida". Distintos autores (Young, ?11111 I; (irecnfield, 1999; Adamse & Motta, 1996) traen diferentes relatos de personas con variadas edades en situaciones en parte similares, que han puesto en el tapete algunas posibles consecuencias del uso de INTERNET.

Generalmente la situación de adicción se vuelve patológica cuando un tercero la denuncia. El sujeto en cuestión en principio niega la situación. Esta se problematiza cuando altera las otras series importantes en la vida como ser lazos familiares, trabajo o situación económica, pasando a ser centro de interés permanente, quedando entonces la "vida real" relegada a un segundo plano.

Tomemos a modo de ejemplo un ciclo clásico en relación a la adicción.

1. Estado depresivo, frustración.

2. Consumo con placer y aumento de la autoestima.

3. Sensación de control omnipotente y poderío.

4. Disminución y posterior desaparición del efecto eufórico.

5. Retorno a la realidad que es sentida todavía como más frustrante y penosa.

6. Mayor frustración y culpabilidad.

El ciclo de la adicción en relación a INTERNET

Ese ciclo comenzó a observarse con sujetos, cuyos historiales mostraban cómo fueron de a poco "atrapados en la red" (Caught in the net), llevándolos en muchos casos a una ruptura con los modos de vida anterior y a una ruptura de los lazos familiares, sociales y laborales, elemento éste que como señalábamos resulta relevante.

Aquel encuentro prometedor del ciberespacio para algunos comenzó a parecerse a una suerte de pesadilla silenciosa, que al comienzo fue tomada en frases en broma como "Usted es adicto si chequea su mail a las 3 de la mañana camino al baño" (7).

1. Estado depresivo, frustración

No es claro que los sujetos adictos comiencen en un estado depresivo. Esto ha generado controversias en cuanto al efecto patogénico de Internet, en el cual se ha hablado del reforzamiento, la accesibilidad 24 hrs., el anonimato y la desinhibición, como elementos que podrían hacer que sujetos sin patología previa (clínica, no dinámica) hubieran incurrido en adicción. El argumento tiene una parte falaz, ya que podríamos decir que un adicto a la cocaína, podría no tener antecedentes previos psicopatológicos y volverse adicto en el encuentro con la droga. La otra cuestión tiene que ver con la personalidad de base que puede ser distinta y esto a su vez generar un "enganche" con la droga diferente según la personalidad previa.

2. Consumo con placer y aumento de la autoestima

Internet es básicamente placentero, de ahí que tenga posibilidades de tornarse una adicción. Aparece un aumento de la autoestima en los casos de adicciones, ya que encuentran en esta "vida alternativa" un placer, una sensación de intimidad, pocas veces lograda y una sensación de "ser uno mismo" también poco común dentro de nuestra cultura, donde las personas "se quejan de no sentirse vivas" (Kohut, 1988) o de "no ser ellas mismas" (Winnicott, 1965).

3. Sensación de control omnipotente y poderío

No sólo eso sino que más importante, se reitera la sensación de ser uno mismo, esto a mi juicio, un elemento clave para entender esta adicción.

Las posibilidades de juego con la identidad, aumentan el control sobre el yo, pudiendo manejarlo con distintas presentaciones, a antojo.

Esta presentación no necesariamente tiene que ver con yo ideal (Wynn, 1997) como generalmente se ha planteado, siguiendo los trabajos de Goffmann (1959), sino también aspectos del yo no desplegados en la cotidianeidad que no tienen por qué ser ideales.

Estos aspectos pueden ser tanto libidinales como agresivos, perversos, psicopáticos o de sostén narcisista, etc. A este respecto Suler (1996) ha mostrado cómo en el ciberespacio las categorías descriptas por Maslow pueden ser satisfechas.

4. Disminución y posterior desaparición del efecto eufórico

Al desconectarse surge un síndrome de abstinencia, frente a la vuelta a la realidad.

Tal como se da en toda experiencia de éxtasis, la vuelta a la 'realidad es dolorosa, ya que la realidad es dura y nos confronta con la "dificultad de vivir". Sin embargo, y esto es algo que complejiza la temática, los efectos de la droga podrían tener efectos beneficiosos en la vida real (Turkle, 1995; Suler, 1996), ya que podría brindar nuevos elementos para manejarse en la llamada vida real.

5. Retorno a la realidad que es sentida todavía como más frustrante, y penosa

Ya que la vida "online" es una vida que para el adicto lo provee de, aquellas cosas que no halla en su vida real, la vuelta puede ser vivida como más penosa en algunos casos, cuando el retorno del viaje no provee de nuevas herramientas

6. Mayor frustración y Culpabilidad

La frustración estaría determinada por la calidad del tránsito por INTERNET. El estudio de Kraut y cols. (1998) mostraba mayor índice de depresión en los usuarios de INTERNET, pero la reinterpretación que hacen LaRose, Eastin, y Gregg (2001), ubica el uso como fuente de sostén pasado un período de alrededor de dos años.

Clasificación de la adicción a Internet

En cualquier caso, las adicciones psicológicas se han relacionado más bien con el control de los impulsos, en conductas compulsivas, como por ejemplo el juego patológico.

El término de adicción se ha referido en el DSM - IV (APA, 1994) a las adicciones a sustancias psicoactivas (Ej. Cocaína, marihuana, etc.).

Tomando una clasificación adscribible a las drogas la ubicaríamos como una droga no tóxica, dado que no altera la conciencia del individuo, legal, en contraposición a las ilegales: marihuana, cocaína, heroína, etc.; con la salvedad de que en algunos países está prohibida (aproximadamente 45), lo cual la tornaría potencialmente ilegal.

Desde otro punto de vista, Internet entraría dentro de una adicción psicológica y no física, la dependencia sería psicológica y se observarían fenómenos de tolerancia a la droga, ya que los tiempos de conexión suelen ir en aumento a medida que se iría instalando la adicción. Los tipos de consumo actuales de drogas que suelen dividirse en experiencias, ocasional y dependiente se encuentran en la misma línea que la utilización de INTERNET.

Uno de los hallazgos más interesantes a este respecto tiene que ver con que en INTERNET, así como en otras drogas existe un sector que ha consumido y se ha retirado, por diferentes razones, entre otras, por cierta desilusión que ha atrapado a varios ex usuarios (Wyatt, 1999; Katz, James E y Aspden, Philip, 1998). Una dimensión sociológica importante para nuestro país, es que es un objeto aún caro hoy, y para el cual no hay posibilidad de tráfico.

  1. Turkle (1995) en la Vida en Pantalla contrapone opacidad a transparencia en relación a las nuevas interfases, relacionándolo con un manejo en la superficie, a diferencia de los programas anteriores a Windows.
  2. MUDS sigla que corresponde a los juegos Multi User Domains, que es el correlato digital de Dragones y Mazmorras, juego de roles muy famosos en la década de los 70.
  3. El término shaman es un término en lengua Tungus que proviene de la zona de Siberia (ver Bock, 1988: 185-186).
  4. Para buena parte de la filosofía oriental los llamados "estados alterados de conciencia" no tienen que ver con una alteración, sino más bien con una trascendencia de los niveles de conciencia habituales.
  5. El término de ciberespacio, tan utilizado a diario hoy, es un concepto que aparece en el discurso tecnológico a partir de la imaginación literaria de William Gibson (1984) en la novela Neuromante.
  6. Baudrillard, Jean (1996) Baudrillard on the New Technologies: An interview with Claude Thibaut March 6, 96 Cyberspltere 9: Philosophy. Disponible en: h tto:// www.uta.edu/en lish/ upt/collab/texts/newtech.html
  7. Esta frase forma parte de una serie que a modo de broma toman el tema de la adicción a Intemet.Disponible en: http://www.hpc.ntua.gr/ -ktroulos/Neat/computer.html

Fuente: Adicción, Cuadernos de la Coordinadora de Psicólogos del Uruguay, Montevideo 2001

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