Nuevas adicciones  
 

Nuevas adicciones

Nuevas adiccionesHablar de las nuevas adicciones nos obliga a pensar que hay unas viejas, y eso, en cierta manera, es cierto. Las viejas adicciones son las universales: las sustancias como los opiáceos, el tabaco, la cocaína, el alcohol y las anfetaminas, la adicción al sexo, al poder político, económico, o al poder de la vanidad.

Las nuevas adicciones serían las «viejas», más algunas otras, como por ejemplo, las relacionadas con la comida (la anorexia, la bulimia) y con el consumo. También incluiríamos las ludopatías, los deportes (por una parte, el culturismo, y por otra, el deporte de espectáculo), las nuevas tecnologías (Internet, móvil, televisión, etc.) y la adicción al trabajo, como una manera de adquirir seguridad y también de sustituir otras cosas. Siempre que hay adicciones es que algo más falla.
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El concepto de adiccion

El concepto de adicción apareció en el siglo xx. Antes, en el siglo xix, se hablaba más de embriaguez, relacionada con el alcohol, el opio y, en general, con los derivados depresores del sistema nervioso central. En el siglo xxi se habla más de dependencias, de introducir sustancias y prácticas, que nos hacen dependientes.

Tres ejes del concepto de adiccion

El concepto de adicción tiene tres ejes. En primer lugar, un eje biológico. Las personas propensas a la adicción tienen un sustrato determinado, relacionado con unas sustancias que se llaman aminas biógenas y con los neurotransmisores. En general, presentan una cierta dificultad de endoestimulación variable. Entonces estas sustancias hacen pivotar la estimulación sobre determinados comportamientos externos. La estimulación siempre es externa y está orientada a la acción. La persona equilibrada (si es que hay alguna) se mueve más intensamente por la motivación, que es interna e implica una vocación. Hoy, se habla mucho de estimulación y muy poco de motivación, porque la motivación es interna y actualmente ejercemos poco pensamiento. Además, la motivación nos llevaría a la vocación, que, en la actualidad, es un concepto en desuso.

El segundo eje de la adicción tiene un punto de vista psicológico. Habría unos tipos de personalidad que favorecerían estas dependencias en función de las experiencias vividas, de la propia biografía, de los propios valores.

En tercer lugar, habría unos elementos sociales, en función del contexto y en función de la cultura, que también contribuirían a hacer que entráramos en este mundo adictivo.

Hay que diferenciar, no obstante, el término adicción, de los términos afección o afición. Hay aficiones que, llevadas al límite, se pueden convertir en adicciones. Todo depende del grado.

Algunas de las características de las nuevas adicciones son dependencia, poco control voluntario, compulsividad, repetición, vehiculización de la angustia, evasión y, a menudo, cierto síndrome de abstinencia. La adicción ocupa el consciente fijando un presente. Cuando una persona es adicta a algún comportamiento, hace eterno este comportamiento desde el punto de vista de vivir un presente intensivo y continuo.

Las nuevas adicciones tienen una serie de atributos. En el caso de las nuevas tecnologías, por una parte, pienso que favorecen la evasión. También hay un cierto pseudocientificismo, al mismo tiempo que parece que, con el uso de las nuevas tecnologías, hay una cierta sustitución de la religión por un concepto científico, aunque son realidades completamente diferentes. Hoy en día, se habla de que algo es científicamente demostrado como si se tratara de una verdad absoluta cuando, en realidad, si algo es científico, todo lo que lo envuelve es hipotético. Por lo tanto, «científicamente demostrado» quiere decir que está a punto de ser sustituido por algo mejor.

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