La cocaina se aisló por primera vez en 1859. La farmacología estaba pasando por una suerte de renacimiento, y la investigación con la cocaína prosiguió con intensidad a lo largo de varias décadas. En este punto de nuestra explicación, es necesario mencionar que la cocaína se proclamó en un principio como una cura obvia ¡para la adicción a la morfina!
Los investigadores médicos que se vieron atraídos por la nueva droga incluyen al joven Sigmund Freud: En el presente es imposible afirmar con certeza hasta qué punto la cocaina puede aumentar los poderes mentales humanos.
Tengo la impresión de que el uso prolongado de la coca puede llevar a una mejora si las inhibiciones que se manifiestan antes de su ingesta se deben sólo a causas físicas o al agotamiento. Ciertamente, el efecto instantáneo de una dosis de coca no puede compararse con la de una inyección de morfina; pero, en la parte positiva, no existen peligros de daños generales para el cuerpo, como sucede en el caso de un consumo crónico de morfina. Los descubrimientos de Freud, que más tarde repudiaría, no fueros ni muy difundidos ni bien recibidos cuando se tuvo noticia de ellos, Fue un estudiante de Freud en Viena, Carl Koller, quien dio el siguiente paso en la aplicación médica de la cocaina: el descubrimiento de su uso como anestésico local. |