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Alcohol
Definir los límites de la cantidad de alcohol que un individuo sano puede consumir sin riesgos,
es difícil. El mito del bebedor social como alternativa complica aún más esta definición. Es frecuente que la población
en general se pregunte: ¿Qué tanto alcohol puedo consumir diariamente sin exponerme a problemas futuros?
Esta es la hipótesis que nos introduce en el análisis que realizamos sobre el consumo social de alcohol. |
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¿Qué tanto alcohol puedo consumir diariamente sin exponerme a problemas futuros?
Esta interrogante puede plantearse tanto desde el punto de vista social, como del estrictamente orgánico. En diferentes épocas se han sugerido algunos estándares que tratan de contestar las interrogantes en torno al alcohol. En el siglo XIX el médico inglés 3nstie ideó un índice basado en la mortalidad de los bebedores de alcohol, en el que arguía que si una persona tomaba alrededor de una y media onzas de alcohol puro diario (cerca de tres bebidas) se evitaría problemas (Tabakoff y cols., 1982). Curiosamente, varias de las pruebas de control de consumo de bebidas alcohólicas se basan en el consumo de dos o tres copas diarias.
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Se presume que si se consume menos de estas cantidades, a pesar de las turbulencias de la vida cotidiana, se asume control personal sobre el consumo de alcohol. Diversas encuestas señalan que la mayor parte de la población pertenece a esta categoría, y que sólo una proporción menor de la población consume alcohol por arriba de estos límites, misma que conforma el grupo de alcohólicos. Este modelo de análisis está en gran parte influido por factores culturales, y depende de cada individuo determinar cuánto alcohol puede tomar para obtener máximos "beneficios" del consumo de alcohol sin problemas, lo que suele dar un carácter subjetivo a la cantidad de alcohol que se consume. En general se aborda el problema del consumo de alcohol más en términos de control personal que social.
Patrones de consumo
Los patrones de consumo de bebidas alcohólicas se estiman fundamentalmente con base en respuestas individuales en estudios sobre población general. Estas encuestas por lo general difieren en las preguntas y, por tanto, la información obtenida acerca de la cantidad y frecuencia de consumo de bebidas alcohólicas casi nunca es comparable. Probablemente las diferencias más importantes entre ellas se refieren a la definició
n de las tipologías de los hábitos alcohólicos; por ejemplo, un sistema clasifica con base en el consumo diario de alcohol; otros lo hacen de acuerdo con el consumo semanal o mensual, y la cantidad máxima consumida en alguna ocasión, etc. Es evidente que los resultados y las percepciones acerca de qué tanto alcohol puede tomar un individuo normal son muy variables. |
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El alcohol y los accidentes automovilísticos
Se ha implicado al alcohol como una de las primeras causas de muertes accidentales, incluidas las debidas a accidentes automovilísticos, sobre todo en menores de 35 años de edad (Anda y cols., 1988); un alto porcentaje de las víctimas de suicidio tienen antecedentes de abuso de alcohol o de haber consumido alcohol inmediatamente antes del evento; este consumo se asocia a los suicidios que son impulsivos más que premeditados (Welte y cols., 1988). Aun cuando es difícil interpretar por problemas metodológicos, parece haber una relación entre uso de alcohol, crímenes y violencia familiar. El costo económico del abuso del alcohol y la dependencia al mismo es muy alto (Bland y Orn, 1988).
Otros factores que influyen en el consumo de bebidas alcohólicas
Existen otros factores relacionados con el consumo de bebidas alcohólicas que afectan en forma importante la cantidad de alcohol que se puede consumir diariamente edad, sexo, cronicidad, diferencias raciales y culturales algunos de los cuales encuentran su explicación en diferencias metabólicas (Atkinson, 1988; Kitano y Chi, 19861987). |
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