En los glúcidos, en las proteínas y en las grasas hay una gran cantidad de energía química que, a través de los procesos metabólicos, tu organismo utiliza para realizar sus funciones vitales.
Náuseas y los vómitos en el embarazo
Otro problema que las futuras mamás temen mucho es el de las náuseas y los vómitos. Recuerda que éstos son a menudos inconvenientes de origen psicosomático que afectan sobre todo a las mujeres más emotivas, que viven el embarazo con aprensión.
En caso de que sufrieras estos trastornos, te será posible atenuar sus efectos adoptando una dieta seca, eliminando los alimentos grasos y los platos muy elaborados, comiendo poco y a menudo. Luego, será importante compensar la pérdida de vitaminas y sales minerales con un buen aporte de fruta y verdura.
Si sos una mujer de mediana estatura, que realiza una actividad física moderada, durante los 3 primeros meses deberás consumir unas 2.300 calorías al día.
Al final del primer trimestre
Desde el 4ª mes será necesario añadir 300 calorías más, en relación con la dieta de los meses anteriores.
También a partir del cuarto mes, tu cuerpo sufrirá una lenta y progresiva transformación.
De hecho, tu hijo absorberá todas las sustancias nutritivas que necesite y esto podrá empobrecer tus reservas orgánicas; por eso, en este período, la dicta tendrá que tener un mayor poder nutritivo. /'ara ello, será conveniente aumentar el consumo de las vitaminas A, B, C y B12. Las vitaminas B y ('se encuentran en las verduras verdes (ensaladas vegetales, zapallitos, pepinos), en las legumbres como porotos y garbanzos hay gran riqueza de vitamina B.
La vitamina A la encontrás en las verduras rojas (zanahorias, tomates, calabaza, melón).
En todo caso, sean cuales sean las verduras elegidas, será preferible consumirlas crudas, ya quo al cocerlas pierden vitaminas y sales minerales que pasan al agua de cocción. Si. es necesario cocerlas, es mejor hacerlo al vapor, utilizando el ca Ido como bebida. Todas las grasas se utilizarán preferiblemente crudas; los carbohidratos deberán entrar en la dieta bajo la forma de almidones como: pasta, arroz, pan, papas y legumbres.
Será conveniente evitar los frutos secos que contienen demasiadas grasas y podrían resultar indigestos.
Por otra parte, en el último trimestre, se iniciará en vos, futura mamá, el inconveniente de la retención de líquidos que podrás mantener bajo control tomando algunas medidas dietéticas.
Por ejemplo, disminuyendo la cantidad diaria de solio, que no deberá superar los diez gramos,
ya que, como tiene capacidad hidrófila, absorbe los líquidos e impide su acción de limpieza de los residuos metabólicos. Recuerda que en muchos casos podrás sustituir la sal por: limón, tomillo, orégano, etc. Proteínas: hierro y calcio
En lo que se refiere a las proteínas, éstas desempeñan una importante acción plástica (es decir, sirven para la constitución de las células). Normalmente se necesita un aporte de 1gr por Kg de peso y día, en el embarazo se deberá aumentar 30gr más al día.
Podrás elegir entre: 1 litro de leche, 2 huevos, 150gr de pescado, 150gr de carne, 100 a 150gr de cereales y legumbres.
También el calcio es un mineral que ha deformar parte de la alimentación diaria, para evitar que las dosis que necesita tu pequeño no mermen tus reservas. La necesidad diaria de calcio supera el gramo y se puede asegurar con 1 litro de leche, 100gr de queso curado, o espinacas.
Hay que evitar las coles que, si bien son ricas en calcio, contienen sustancias que impiden la absorción del yodo.
Por otra parte, no te olvides del hierro, otro mineral muy importante, que deberá formar parte necesariamente de tu alimentación de cada día. Pueden satisfacer la necesidad diaria: 150gr de carne vacuna o 50gr de hígado o espinacas.
Los antojos
Sin duda sabes que, durante el embarazo, podría ocurrirte a menudo o esporádicamente que desearas de repente un determinado alimento, es bien sabido, según la tradición popular, que significa deseo que no se satisface, tu bebé correría el riesgo de nacer con uno o varios "antojos", o sea, manchas que en su color y forma recuerdan al momento deseado por vos...
Un realidad lo que es conveniente saber es que el intenso deseo de un alimento puede ser provocado, ¡por ejemplo, por variaciones hormonales.
Con el inicio del embarazo, de hecho, la placenta produce hormonas que podrían provocar en tu organismo una serie de fenómenos de adaptación como: escaso o excesivo apetito, náuseas, sensación de plenitud gástrica y el llamado "estado gastronómico de sueño", que puede estar relacionado con la manifestación de los "antojos". Entonces, se puede producir una situación aparentemente cómica que te llevará a desear alimentos que antes no te gustaban o al contrario, a rechazar otros que te gustaban mucho. |