Todo lo que puede hacerse es intentar describir algunas de las formas habituales de comportamiento, de modo que los padres puedan calmar parcialmente sus ansiedades.
Inmediatamente al nacimiento, el bebé se mantiene durante su primera hora de vida, despierto, atento a todo lo que sucede alrededor y sin llorar. Puede succionar activamente su mano o su pulgar, por reflejo y no por hambre. La succión es un recuerdo tranquilizador de su vida prenatal, que lo ayuda a organizarse al salir al "mundo exterior" y a mantener su atención en lo que le rodea.
Durante esa primera hora, el bebé no llora y su cara mantiene una expresión de asombro, atención y, sin duda, este es uno de los momentos más fascinantes tanto para él como para los padres.
Luego el niño se dormirá, rendido después del gran esfuerzo de nacer Intercalará episodios de sueño profundo con fases de sueño liviano de alrededor de cincuenta minutos cada una, pero logrará dormir bastante las primeras seis horas. Luego se despertará por un lapso breve, para continuar durmiendo la mayor parte de las primeras cuarenta y ocho horas de vida. Es el momento en que los padres tienden a dejarse engañar: ¡"qué buenito"!, piensan
El segundo y cuarto día de vida del bebe
Aparece un período que los pediatras llaman de desorganización. El bebé no sigue pautas prefijadas, sus sueños se acortan y comienzan a tener largos momentos en que se ponen molestos y llorones. Es realmente difícil interpretar cuáles son sus necesidades y, además, como el pecho materno aún no está completamente preparado para la lactancia, puede haber problemas con su alimentación. Y eso genera llantos.
Está distinto a su primer día de vida y no necesariamente esto implica que el motivo sea que recibe un tratamiento inadecuado. Hay expertos que sugieren que este momento del bebé es una etapa de transición en la que su organismo, en especial sus líquidos y electrolitos -e1 sodio y el calcio- están buscando un nuevo nivel de equilibrio en su vida extrauterina. La acción de la placenta contribuía a lograr y mantener a lo largo de toda la gestación el perfecto equilibrio orgánico del bebé y ahora debe adaptarse a los estímulos del mundo exterior, lo que se traduce en fuertes cambios del medio bioquímico interior del organismo infantil.
Durante esos días el bebé pierde aproximadamente un 10 por ciento del peso del nacimiento. La piel se pone más seca y en algunos casos puede presentarse una leve tonalidad amarilla en la piel, la ictericia, que no es grave.
El quinto día de vida del bebe
Los ciclos corporales ya se estabilizaron, tiene períodos de alerta de mayor duración y su respuesta comienza a ser un poco más predecible. Ya no parece tan nervios o sobresaltado y su alimentación empieza a regirse por pautas más organizadas, como las tradicionales comidas cada dos horas y media. Ahora viene el desafío de crecer y, para los padres de empezar a crear un código común que les permita comunicarse con ese nuevo ser al que deben cuidar y proteger. Una de sus preocupaciones principales al encarnar esa titánica tarea es la del calmar el llanto del bebe. |