Leche materna, el mejor alimento
La leche materna es el mejor alimento para los bebés hasta los seis meses. Contiene carbohidratos, minerales, vitaminas, proteínas, grasas y anticuerpos, aunque la madre no lleve una dieta rigurosamente sana y equilibrada. La mayoría de los chicos que toman el pecho están bien nutridos y protegidos contra infecciones y enfermedades. No necesitan otro sustento complementario ni más defensas. No obstante, a muchas mamás les asalta una duda: ¿hasta qué edad es saludable que el bebé siga mamando? En la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), celebrada en 1994, se dio una declaración importante. "Desde entonces, la OMS recomienda exclusivamente la lactancia materna de cuatro a seis meses -sin agua, jugos, infusiones ni papillas-, y después, lactancia combinada con otros alimentos adecuados", afirma el doctor Carlos González Rodríguez, pediatra especialista en lactancia. Esto significa que a partir de esa edad el chico modifica su régimen; puede seguir mamando al tiempo que se introducen otros nutrientes al ritmo habitual. La Unicef y la OMS son partidarias de que la madre, además de darle alimentación sólida, continúe dando el pecho al hijo hasta los dos años o más. |
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La lactancia natural se debe alargar lo más posible
El doctor González está de acuerdo con que la lactancia natural se alargue todo lo posible. "Alrededor de los seis meses, la mayoría de los chicos precisan otros alimentos, además de la leche materna. El orden en que se introducen no es importante; en algunas zonas se comienza con fruta, en otras con verduras o cereales", aclara. No se pueden dar normas estrictas. Cada pediatra tiene su propio criterio en función de las características del pequeño. |
El planteamiento está claro. No hay ningún inconveniente si el bebé quiere seguir mamando, pero ¿cómo debemos actuar en el caso de que no le interese la comida complementaria? La Academia Americana de Pediatría sostiene que los alimentos que se deben proporcionar al niño se tienen que dar en pequeñas cantidades y de a uno, con un
intervalo de siete a diez días, con el objetivo de comprobar qué le sienta bien al organismo. Por ejemplo, el primer día se podría iniciar con una dosis mínima de fruta. En este caso, puede ser con una papilla de banana, manzana o pera. Se prepara aplastando el ingrediente elegido con un tenedor.
El bebé, acostumbrado al sabor de la leche materna, suele rechazar y escupir la primera cucharada de la papilla de fruta o del alimento que se le dé. Lo más normal es que no le guste y se resista a seguir comiendo. A esa edad tiene la costumbre de cerrar la boca y no hay que caer en el error de obligarlo. Si se lo fuerza, se le podría provocar un rechazo aun mayor e iniciarse un problema de alimentación, el del típico niño que "no come nada".
Al día siguiente, se repetirá la operación. No está habituado a nuevos sabores y hay que insistir con paciencia. Suele aceptarlos con lentitud. Por eso es preferible dárselos a conocer de a uno, individualmente. Además, si no tolera ese alimento porque le produce diarreas, alergias..., sabremos enseguida cuál ha sido. Si lo admite, al cabo de 5 ó 7 días se puede agregar otro. No conviene añadir azúcar ni sal a las papillas.
Un acuerdo entre madre e hijo
Nadie mejor que la madre para saber cuándo puede realizar el primer intento de dar al bebé comida diferente. La mujer no tiene que dejarse influenciar por las presiones socioculturales, del cónyuge o de la familia, si no están a favor de la prolongación de la lactancia materna. El destete debe hacerse como la madre y su hijo quieran. No es conveniente seguir drástica y literalmente el significado de la palabra. El Diccionario de la Real Academia Española define destetar como "hacer que deje de mamar el bebé, procurando su nutrición por otros medios". Los ingleses utilizan una expresión menos confusa y más acorde con las circunstancias, la de apartar a uno gradualmente de algo o hacer que uno abandone algo poco a poco. Una frase más acertada y correcta que explica mejor cómo debe ser el destete.
Hasta que el niño no cumple un año no es frecuente que se salteen tomas; suelen ser 5 (la de primera hora, desayuno, almuerzo, cena y al acostarse) o más, y están adaptadas al horario familiar. Al principio, las papillas se pueden dar después de mamar. El alimento principal sigue siendo la leche materna; lo demás es sólo un complemento. A las papillas de cereales no se les debe agregar leche, porque el bebé ya toma suficiente del pecho de su madre; podrá necesitar más arroz, por ejemplo, pero no más leche.
Ya acepta la alimentación sólida
El destete debe hacerse adaptado a cada caso. Cuando el bebé ya acepta alimentos sólidos, se lo puede amamantar después de algunas comidas, corno si se tratara del postre.
La mayoría de las madres que dan el pecho se sorprenden de lo que comen sus hijos, ya que algunos no ingieren más que unas pocas cucharadas de papilla hasta los ocho, diez o incluso más meses. Conviene seguir ofreciéndole los alimentos, porque tarde o temprano comerá de todo. |