Dolencias leves de los bebés
Hay una serie de dolencias o molestias muy comunes entre los bebés y niños de hasta un año de vida. Algunas de ellas se dan preferentemente en los primeras dos o tres meses de vida y tienen bastante que ver con el tipo de alimentación que reciben, como así también con la fragilidad de su organismo.
Por ejemplo, un caso bastante común es el de la piel agredida por el orín y las deposiciones principalmente, y por el calor excesivo y la saliva en la cara, el pecho, etc. De la única forma que se pueden paliar estos problemas es a través de la higiene permanente y la aplicación de algunos medicamentos protectores. Por un lado el bebé debe ser cambiado de pañal frecuentemente, tratando de utilizar los modernos pañales descartables que ya vienen esterilizados. |
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Siempre conviene aplicar óleo calcáreo en la zona de los genitales y del ano antes de proceder a colocarle el pañal limpio, de esa formula muy delicada piel del bebé estará protegida. No hay que demorar el cambio de pañales, ni tampoco el baño del bebé cuando ya se desprendió su cordón umbilical y es posible bañarlo.
El agua le mejora la piel y evita que se irrite en demasía. También hay algunas cremas o pomadas que pueden aplicarse en esta zona de tanta irritación, pero solo se deben usar con la anuencia el pediatra. Indudablemente un bebé que tiene muy agredida su piel difícilmente pueda: conciliar el sueño, comer normalmente, o mantenerse tranquilo sin expresar su dolor llorando. |
La ingesta del alimento
La leche en este caso (ya sea materna o artificial), le trae aparejado al bebé la acumulación de gases, que se transforman en dolorosas molestias en el vientre. Este problema es muy común y no siempre vas a dar con la tecla del problema. Vas a escuchar a tu bebé llorar y pensarás en otros problemas más complicados y no en lo que es simplemente una acumulación de gases. Tanto cuando se amamanta, como en el caso de tomar la mamadera de leche en polvo, el bebé suele tragar junto con el alimento grandes cantidades de aire que se transforman. en gases en el intestino. Cuando el bebé se amamanta su boca debe cubrir no solamente el pezón sino la aureola mamaria, de esa forma su boca solamente succionará la leche y no aire. Si sólo se le expone el pezón, cada vez que chupe también sorberá aire. Una vez que se concluye de darle el pecho o la mamadera debés sostenerlo en forma vertical durante algunos minutos para que pueda eructar. Otra posibilidades colocarlo acostado boca abajo sobre tus piernas hasta que expulse el aire. Cuanto más glotones son los bebés (es decir: cuando comen más apurados), más posibilidades hay de que traguen aire. Además, muchas veces ocurre que a mitad de la mamadera la rechaza y eso es porque ha tragado mucho aire y se siente incomodo. Si se lo pone en posición vertical hasta que eructe, seguramente aceptará nuevamente la mamadera una vez que logre expulsar el aire.
Diarrea en los bebés
Para terminar con éste capítulo de dolencias nos ocupamos de una, que si bien tomada a tiempo no deja de ser más que un susto, si se deja avanzar puede llegar a poner en serio peligro la vida del bebé. Nos referimos concretamente a las diarreas, que especialmente sufren los bebés en el verano, y que deben merecer un celo muy grande por tu parte. Las diarreas se manifiestan por distintos motivos; puede ser por exceso de azúcar, algún líquido en mal estado, leche en polvo vencida, etc. La primera manifestación del problema la verás al cambiar los pañales. Si bien las deposiciones del bebé suelen tener una conformación bastante blanda, cuando aparece un principio de diarrea se hace totalmente evidente que las heces son bastante más líquidas. En ese momento el bebé carece de otros síntomas, porque la diarrea recién comienza. Con el pasar de las horas comenzará a sentirse molesto, moverá enérgicamente sus piernitas y aparecerán los primeros sollozos. Necesitará ser cambiado nuevamente y al hacerlo notarás que la deposición es mucho más líquida y que la piel de tu bebé está mucho más caliente que de costumbre. Comenzará a evidenciarse cierta sudación y aumentará el malestar del niño. El cuadro de diarrea es inequívoco por lo tanto debés llamar al pediatra de inmediato para reclamar su visita o pedirle instrucciones al respecto. Mientras tanto debés mantenerlo con muy poca ropa, si es posible con el pañal como única prenda. Debés cambiarlo todas las veces que sea necesario, como así también bajarle la ,flebre cuando ésta se incremente por encima de los 39°. El cuadro se agrava si la fiebre sigue aumentando, hay vómitos y rechaza todo tipo de alimentos. Cuando las evacuaciones son totalmente líquidas hay que evitar que se deshidrate, por consiguiente hay que darle a beber agua mineral, sin azucarar, ya que el azúcar aumenta la diarrea.
Problemas en los pies de los bebés
Con respecto a los problemas que se presentan en la piel de los bebés, hay más información para suministrarte. Los lactantes son muy proclives a las llamadas "dermatitis'; cuyo principal síntoma es el enrojecimiento de la piel, al punto de llegar a la inflamación de la zona afectada. Generalmente esta dolencia se presenta en los genitales, alrededor del ano, las axilas y alrededor del cuello. Es bueno aclarar; contra lo que pueda pensarse, que las dermatitis son el resultado de la falta de aseo. Sí bien ésta puede llegar a ser una causa, en buena parte de los casos que se registran la razón del problema hay que buscarla en componentes congénitos que hacen a una hipersensibilidad de la piel. Cuando existe una tendencia natural a que el bebé sufra estos problemas de irritación de la piel, deberás aumentar la frecuencia del aseo de tu hijo. Tanto con respecto a la frecuencia del baño, como a los tratamientos particulares que debe tener la piel del bebé, las instrucciones para una mejor atención las debe dar el pediatra. En el mercado hay productos para colocar en el agua del baño, como así también pomadas y polvos especiales para este tipo de casos.
Problemas en bebés que se alimentan con leche materna
Los bebés que se alimentan con leche materna tienen deposiciones blandas que muchas veces vos podés confundir con diarrea, y esto no es así. Es normal que ocurra esto, y no es para nada causa de un trastorno digestivo. La diferencia que hay entre un bebé alimentado con leche materna y otro al que se lo nutre con leche artificial es que el primero acusa deposiciones más frecuentes y blandas, mientras que el otro tiene evacuaciones más distanciadas y menos fluidas. En el caso de un bebé que se nutre del pecho de su madre las deposiciones pueden llegar normalmente a cinco en el día. Cuando abruptamente ese número se ve incrementado a ocho ó hasta nueve evacuaciones diarias, con una coloración verdosa y en la que aparece moco entre la materia fecal, y el olor se hace totalmente desagradable, es imprescindible y urgente la atención pediátrica. Paralelamente a estos síntomas también se observa que el bebé llora más de lo acostumbrado, está muy molesto y suele tener dolores abdominales. Generalmente estos chicos necesitan un cambio de la dieta, como así también medicación apropiada en el caso de que existan problemas infectivos. |