Horas de sueño promedio en los bebés
Un recién nacido duerme: entre 20 y 22 horas diarias.
A los seis meses duerme: entre 15 y 16 horas diarias.
A los doce meses duerme: entre 13 y 14 horas diarias.
A los tres años duerme: entre 11 y 12 horas diarias.
A los 6 años duerme: aproximadamente 11 horas diarias.
A los 9 años duerme: aproximadamente 10 horas diarias.
A partir de los 12 años: son suficientes de 8 a 9 horas diarias.
Observaciones del sueño en los bebés
Veamos ahora algunas observaciones referidas al sueño en los bebés, que es la etapa de la vida que más nos interesa aquí. En primer lugar, señalemos que las horas del sueño forman parte integrante del crecimiento del bebé. Bajo ningún punto de vista esas horas son una especie de "hibernación" durante las cuales el niño se detiene en el tiempo, sin evolucionar ni involucionar. Durante el sueño también se crece, por lo tanto ese momento en que el bebé duerme hay que respetarlo igual que el que está destinado a su alimentación. Siempre
y cuando el bebé no tenga ningún problema de salud, su descanso es plácido y puede extenderse a unas 20 horas diarias, con lo lógicos paréntesis para sus comidas.
Descanso apropiado y necesario para los bebés
Algunos factores que pueden atentar contra un descanso apropiado y necesario para el bebé, son los siguientes:
Por una alimentación que no cubre sus necesidades, es decir: el bebé se queda con hambre.
Por una mala ingesta del alimento (ya sea a través de la mamadera o del pecho materno), lo que le produce una acumulación de gases que degeneran en dolor de vientre.
Por algún otro tipo de molestia física, como por ejemplo: dolor de oídos, resfrío (con obstrucción nasal), piel irritada en la zona genital, etc.
Por estar sucio y consiguientemente molesto. Hay que cambiarlo y volverlo a su cama.
Se despertó y se siente sólo, con lo cual hay que acompañarlo hasta que vuelva a dormirse.
Por ruidos molestos que lo han sobresaltado o una luminosidad repentina en las cercanías de su cama.
Por tener el sueño cambiado o por estar acostumbrado a dormir en brazos de su madre. Los chicos se acostumbran muy rápido al "buen pasar"; por eso hay que evitar levantarlos muy seguido de sus cunas, ya que después no quieren volver a ella. En el caso de la noche, el peor error que se puede cometer es hacerlo dormir en el cuarto de los padres un día que está molesto por algo. Cuando se lo quiera volver a su cuarto, como es lógico suponer, pondrá el grito en el cielo.
Tranquilidad y silencio en el espacio de los bebés
Por otro lado, el bebé necesita mucha tranquilidad y silencio en la casa para dormir la cantidad de horas que necesita y sin ningún tipo de sobresaltos. Es más, cuando a lo largo del día llegan muchas visitas a la casa (fundamentalmente chicos que juegan ruidosamente), a la noche el bebé tendrá dificultades para conciliar el sueño. Se verá más excitado y le costará mucho quedarse dormido. Tanto en el momento de dormirse como al despertarse, el bebé debe estar rodeado de gestos alegres, casi festivos. Fundamentalmente en el primer caso, el niño debe recibir un trato cariñoso, afectivo, para que su sueño sea tranquilo y sin sobresaltos.
Difícilmente un bebé necesite que lo despierten para ser amamantado, normalmente minutos antes de la hora comienzan a emitir pequeños balbuceos que anticipan la necesidad de que le satisfagan su apetito. Muchas veces, antes de concluir su mamadera ya están durmiendo nuevamente. Cuando ocurre esto, y siempre que no sea mucho el alimento no consumido, no conviene despertarlos. |