Fue la primera institución de este tipo a la que concurrieron niños de ambos sexos, de todos los estratos sociales y de diferentes nacionalidades y religiones.
Rudolf Steiner, un hombre que nació en Croacia en 1861 y falleció en 1925. creó los principios antroposóficos en un intento de desarrollar individuos capaces de dar significado a sus vidas por sus propios medios.
Existen 700 colegios, con más de 120.000 alumnos, que en diferentes partes del mundo aplican la pedagogía Waldorf, un sistema de educación coordinado por la Universidad Científico Espiritual Goetheanum, ubicada en Dornach, Suiza. Las maestras de cada uno de esos centros de enseñanza se ocupan de conocer la "cabeza, el corazón y las manos" de los niños. Se trata de una formación donde "el qué y el cómo de lo que se enseña" depende más del conocimiento que el maestro va adquiriendo de sus alumnos -pequeños seres humanos en desarrollo- que de la aplicación estricta de programas.
Método de enseñanza
La antroposofía cree que cada ser humano aloja al lado de su ser cotidiano a un ser superior. Ese ser superior es el que los maestros de las escuelas Waldorf intentan despertar y perfeccionar; en sí mismos y en sus alumnos. Para llegar a ese ser superior, Steiner recomendaba: "Por cada paso que damos en la búsqueda de las verdades ocultas, debemos dar tres pasos en el perfeccionamiento del carácter hacia el bien".
Es necesario distinguir lo esencial de lo que no lo es, combatir los propios prejuicios, ser honesto con uno mismo y con los extraños, cultivar la paz interior, practicar el respeto por los de más, no criticar los defectos ajenos (espirituales y físicos) sino rescatar amorosamente las virtudes, tener presente que los propios actos y palabras deben tener en cuenta la libertad del otro, ser reservado, no alardear de la propia sabiduría, practicar la humildad, saber que siempre se está aprendiendo (el maestro aprende del alumno), buscar el conocimiento no para enriquecerse de manera egoísta ni para obtener poder personal sino para propiciar el camino evolutivo de la humanidad.
Hay que educar la totalidad del niño, equilibrar lo académico con lo artístico y lo práctico; crear un amoroso deseo; de aprender, dejando de lado la competitividad, las pruebas y las calificaciones.
En los jardines de infantes Waldorf no hay enseñanza formal. En los primeros años del desarrollo del niño lo académico es dejado de lado y se hace énfasis en los lazos afectivos así como en todo tipo de expresión artística. Por este motivo, durante los seis años de la escuela primaria los niños mantienen la misma maestra.
Las actividades centrales son todas aquellas que tienen que ver con la pintura y la música, con el cuidado de la naturaleza -se realizan trabajos en la tierra, cultivos, semilleros- y con el aprendizaje de idiomas.
Durante los primeros años los niños aprenden a través de medios artísticos. La experiencia ha demostrado que de esta forma se aprende mejor y más rápido que a través de una árida lectura o de una enseñanza repetitiva.
En los primeros cuatro años de primaria no se utilizan libros de texto. Todos los alumnos tienen su "propio libro de lecciones": cuadernos que ellos mismos van llenando en el curso del año. Cada niño produce su "libro de texto" en el cual va recopilando sus experiencias sobre lo aprendido. En los años superiores, en cambio, se utilizan libros para complementar las lecciones.
Aprender no es una actividad competitiva. La maestra escribe una detallada evaluación del niño en lo que sería el carnet de calificaciones de los métodos tradicionales, pero allí no existen las notas.
En el programa típico del método Waldorf para primaria se aprende a escribir, leer, deletrear, recitar y representar el alfabeto plásticamente (pintando y dibujando).
Se leen cuentos de hadas, fábulas y leyendas.
Se aprenden los números y matemáticas básicas: suma, resta, multiplicación y división.
Se aprende historia de la naturaleza, construcción, jardinería y trabajos de huerta.
Las actividades especiales comprenden deportes, tejido, costura, telar, carpintería, fabricación de juguetes, música, canto, flauta y ejecución de instrumentos de cuerdas.
Se desalienta el uso de la televisión porque entienden que masifica y no discrimina la esencia de cada individuo.
A pesar de que este tipo de colegios no está suscripto a una creencia, religión o secta, se trata de una educación con una orientación espiritual. Las fiestas históricas cristianas y de otras grandes religiones son observadas en clase y en las asambleas pero no se dan clases de doctrina o religión. Es habitual encontrar en ellos niños de todas las religiones. La guía espiritual apunta a despertar en el niño una natural reverencia por lo maravilloso y hermoso de la vida.
La efectividad pedagógica se apoya más en la personalidad del maestro que en cualquier programa educativo, por eso el docente debe estar permanentemente abierto a seguir moldeando su propia individualidad.
Se incorporan niños con dificultades físicas y anímicas y se los apoya con clases especiales. Para el resto del grupo, estos niños representan una oportunidad para practicar la solidaridad y el respeto por las diferencias, sin dejar de lado el buen humor y el amor. |