La socióloga María Violante Martínez Quintana, en su estudio Mujer, trabajo y maternidad constata que buscar un centro o una persona que se encargue de los hijos de 0 a 3 años es uno de los mayores problemas para las mujeres que trabajan. De las 606 encuestadas, e139,6 por ciento así lo manifiesta, sobre todo las pertenecientes a nuevas clases medias (oficinistas, vendedores, empleadas, profesionales, etc.). Ante la pregunta de cuál es la mayor complicación a la hora de volver a trabajar, la mayoría (un 39,8 por ciento) contesta que con quién o dónde dejar a los niños con suficientes garantías.
En perfecta colaboración con la familia
Sin duda, la escolarización de 0 a 2 años está motivada más por una necesidad que por el deseo de los padres de socializar al chico. "Realmente hasta los tres años, aproxima
damente, los pequeños no empiezan a compartir los juegos", señala la psicóloga.
La Ley Federal de Educación contempla la creación, donde no la hubiera, de la reglamentación y supervisión de jardines maternales . En colaboración con la familia, se puede contribuir al desarrollo físico y psíquico del niño. Contando con el espacio e instalaciones idóneas y los profesionales cualificados, los pequeños están en buenas manos. "No debemos sentirnos malas madres ni tener tanto miedo -añade Mayoral-. Si la elección del centro se hace con la seguridad de que es el apropiado, las preocupaciones se alejan".
¿A qué edad es más fácil para el pequeño?
"Hasta los 8 meses, más o menos, el bebé echa de menos una intuición de madre, es decir, su olor, sus caricias, su tono de voz -añade-. Alrededor de los 8 meses el sistema emocional del niño ha evolucionado y atraviesa por la denominada angustia de la separación. Si no ve o nota la presencia de la madre, piensa que lo ha abandonado. Esta fase normal forma parte de su maduración. Este no es un momento adecuado para llevar al bebé a la escuela. A partir del año, también es complicado. Sin duda, cuando se desarrolla más la socialización, a partir de los dos años y medio 0 tres es una ocasión perfecta para habituarlo al centro".
Un buen punto de partida es recoger toda la información posible de las guarderías cercanas al domicilio. Los públicos ofrecen muchas garantías, por lo que se puede empezar por ellos. Si no se conoce el más cercano a casa, es preciso dirigirse al servicio de información de los consejos escolares a los que se pertenezca. Otra fuente excelente de datos son los vecinos y conocidos; conviene preguntar a todo el mundo, para obtener referencias.
¿Qué hay que tener en cuenta?
Una vez dentro, ¿en qué hay que fijarse principalmente? "Es importante, sobre todo, que cumpla las normas de seguridad e higiene, que no se observen elementos peligrosos capaces de provocar accidentes, que tenga luminosidad, espacios amplios y adecuados a cada edad, y que haya un patio, entre otros aspectos. En general, debe cumplir la normativa vigente que defina cada jurisdicción educativa. También hay que evaluar la afectividad y cordialidad de los educadores; por supuesto, deben tener la cualificación profesional precisa. Yo aconsejo a los padres que se fijen en los chicos y comprueben si se sienten a gusto y si lo están pasando bien. Esta es una señal inconfundible de que estamos ante un buen centro", contesta la especialista.
No hay que dudar en solicitar todas las explicaciones que creamos necesarias; es esencial que estemos seguros. Tampoco podemos obviar el proyecto educativo y los objetivos.
Cuando ya se ha obtenido la vacante, se suele concertar una entrevista con los padres; entre otros asuntos se trata de conocer las preferencias del pequeño, sus hábitos de comida y sueño, costumbres, etc. La escuela debe seguir su ritmo.
"Una vez hecha la elección, es aconsejable que los padres confíen en los profesionales y respeten sus pautas", añade. |