Las responsabilidades de ser madre y mujer a la vez
Cuando no se tienen hijos, enfermarse de gripe, tener 40 de fiebre o padecer una gastroenteritis no es que sea algo que nos guste pero, bueno, tampoco resulta un drama. Todo consiste en meterse en la cama, avisar a la oficina y cuidarse. Una aspirina, un buen libro y, sobre todo, dormir y descansar mucho es la solución.
Pero cuando una contrae la responsabilidad de criar uno o varios "angelitos" la posibilidad de caer enferma es, simplemente, terrorífica. Se nos ponen los pelos de punta sólo con imaginarlo. Chillidos penetrantes, trenes que pitan, llantos, muñecas parlantes... Porque eso sí, está comprobado que, cuando mamá se enferma, los chicos se portan peor que nunca para acabar de arreglarlo. |
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Cambiar el pañal a un bebé que pesa como el plomo cuando ni siquiera te sostienen las piernas; dar una papilla a alguien que, precisamente hoy, se niega a comer; inventar un cuento divertido cuando tu cabeza está a punto de explotar; organizar las compras, el lavado de la ropa, preparar la comida, arreglar la casa...
Y todo esto sin apenas ayuda, porque papá no va a dejar de trabajar, y e1 auxilio de la abuela o la empleada -que hacen lo que pueden- nunca resultan suficientes dadas las circunstancias. |
"Ni siquiera puedo enfermarme"
Qué razón tienen las madres cuando dicen esto. Porque en la mayoría de las familias, cuando el ama de casa se enferma, reina el caos. Así, gráficamente, lo explica Laura:
"Ayer mamá se enfermó. Tuvo que aguantar hasta las ocho porque estaba sola en el negocio. Después, cuando llegó a casa, se encontró con que Felisa se había olvidado de comprar los huevos para la cena, así que tuvo que bajar a comprarlos. Además, Solana necesitaba un disfraz de india para su fiesta en la guardería, por eso tuvo que quedarse levantada, cortar flecos a una camiseta y pegar plumas de cartón en una cinta del pelo".
¡Que se lleven a los niños!
Está comprobado que, ante las emergencias, la mayoría de las madres demuestra una fuerza y una resistencia increíbles. Pero igualmente se sabe que, por lo general, sus hijos aprovechan estas circunstancias para portarse mal. Cuando mamá está enferma las sonrisas de un bebé tranquilo se transforman en berrinches, el que ya no lleva pañal se vuelve a hacer pis en la cama y hasta los más mayores están despistados y meten la pata.
"Lo mío fue terrible -cuenta Marcela-; con casi 40 ° de fiebre, tenía que sacarme la leche cada tres horas, ya que tenía una mastitis. Preparaba las mamaderas para el bebé, lo cambiaba y luego lo dormía. Pero eso no era nada comparado con soportar a mis dos hijos gemelos y, lo que era todavía peor, los gritos de su abuela retándolos. Nunca en la vida habían estado tan insoportables. Lloraban por cualquier cosa, se peleaban. Pero lo peor era por la noche. Me quedaba dormida contándoles cuentos y me despertaban a pellizcos: “¿Y qué pasó con el gigante? ¿Qué gigante?”, decía yo.
¿Por qué los niños se portan peor cuando más necesitamos que cooperen? La respuesta, según los psicólogos, es muy simple: tienen miedo. Ven a mamá con mala cara y piensan que han hecho algo mal. Intentan, de todas las formas posibles, llamar su atención con su comportamiento. Cuando ocurre esto, mejor que retarlos, castigarlos o desesperarse es armarse de paciencia y hablar con ellos para intentar hacerles ver la necesidad de tranquilidad y sosiego en casa.
Cualquier niño pequeño comprende perfectamente lo que es una enfermedad si se le explica con las palabras apropiadas. Conviene, además, recordarles cómo se sentían ellos cuando tuvieron anginas, diarrea o catarro. Cómo no querían jugar y sólo pensaban en dormir. No hay que olvidar decirles que si todos cooperan, mami se pondrá pronto bien, y además se evitará que se angustien sin motivo.
Cómo organizarse en el hogar
- El mayor problema de las madres es que nos creemos insustituibles. Es cierto que hay maridos especialmente inútiles (sabemos de un caso en el que el hombre tuvo que pedir vacaciones en su empresa porque era incapaz de llevar la casa y atender su trabajo, cosa que su mujer venía haciendo desde toda la vida), pero no es menos verdad que muchas veces la inutilidad masculina está provocada por las mujeres que la rodean. El compañero y padre de las criaturas es el primero que debe poner el hombro cuando mamá se enferma.
- Si su escasa formación doméstica o su horario laboral no permiten la ayuda paterna, no hay que hacer heroicidades y pensar que es necesario descansar para recuperarse. Esto significa encontrar la forma de atender a los chicos sin acabar totalmente destrozada. Lo primero es lanzar un sos urgente para que una persona de confianza se traslade a casa, aunque sea por unas horas. Aprovechar esta ayuda pidiendo el máximo de cosas: bañar al bebé, aunque haya que cambiarle el horario, hervir el agua de las mamaderas para todo el día, lavar la ropa a mano, cambiar la cuna...
- Si esto no es posible, contratar una niñera para que saque un rato a los niños, o dejarlos en casa de un familiar o vecino y poder así descansar por unas horas. Ahora bien, si los chicos son muy pequeños, en vez de enviarlos afuera, lo más indicado es acondicionar la habitación como cuartel general de operaciones a prueba de niños. Quitar los objetos frágiles y peligrosos, trasladar la cuna o cama portátil, un montón de juguetes y colocar la barrera de seguridad en la puerta. Sólo así se podrá descansar tranquila.
- En cuanto a los juegos y juguetes, hay que ofrecer alternativas y novedades si se los quiere mantener entretenidos. Para los más pequeños pueden prepararse llaves o utensilios de cocina, generalmente lejos de su alcance pero nunca peligrosos, y revistas viejas para pintar o romper. Para los mayores, lo mejor es encargarles trabajos: dibujar tarjetas, escribir cartas, colorear ilustraciones o utilizar libros de entretenimiento.
- Además, hay que negociar con ellos. Se les puede pedir que realicen algún mandado o que no entren en la habitación durante el tiempo que vemos una serie de la tele. A cambio, se les ofrece una recompensa: dinero para alquilar una película de vídeo o para comprar algo a su gusto para la cena. Permitirles que se preparen ellos su propio sándwich es también una buena idea. Pero lo fundamental en estos casos es ser tolerante. ¿Qué más da que durante un par de días se harten de ver televisión, de jugar con la computadora o que coman lo que les dé la gana?
- Cuando mamá se recupere totalmente, volverán las cosas a su cauce habitual. Lo importante es que, si se hace difícil pedir ayuda, podamos encontrar espíritu cooperativo entre los pequeños para que el tiempo que dure la enfermedad sea lo más corto posible. Para ello, se pueden hacer pequeños "ensayos generales" y verificar con lo que nos podemos encontrar. Tal vez así podamos prevenir las situaciones de emergencia, o bien saber de antemano que "tenemos prohibido enfermarnos".
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