
Recomendaciones nutricionales Grasas totales: Varios grupos internacionales de expertos han considerado que cuando la dieta provee un mínimo de 15% de su energía en forma de grasas, se puede llenar fácilmente las necesidades de ácidos grasos esenciales y evitar los problemas relacionados con dietas voluminosas de baja densidad energética (FAO/WHO 1978; OMS 1990). Sin embargo, la dieta de los niños de corta edad probablemente debe contener mayor cantidad de grasa, especialmente en países donde la alimentación debe permitir un crecimiento compensatorio para contrarrestar los episodios de desnutrición o reponer las pérdidas ocasionadas por diarreas y otras enfermedades frecuentes. |
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Por otra parte, a medida que el contenido total de grasas aumenta en la dieta, también aumenta la proporción de personas obesas y otras alteraciones de la salud asociadas con sobrepeso o ingestiones excesivas de grasas, tales como hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo II y ciertos tipos de cáncer (OMS 1990). Esto ha llevado a recomendar que la dieta general de una población no contenga más de 25% ó 30% de energía en forma de grasa total, con distribuciones aproximadamente iguales de AGS, AGMI y AGPI (Bengoa et al. 1988; Ministry of National Health and Welfare (Canadá) 1990; OMS 1990; National Research Council 1989). |
| Pero las alteraciones asociadas a la ingestión excesiva de grasas afectan principalmente a los adultos y niños mayores, y hay cierta preocupación de que los límites mencionados en el párrafo anterior puedan producir retrasos en el crecimiento de niños, tanto en países en vías de desarrollo como en países industrializados (Lifschitz 1992), debido a que la restricción de alimentos con grasa también podría reducir la ingestión de otros nutrientes presentes en esos alimentos. Lo mismo se puede argüir con relación al colesterol en aquellas sociedades donde los huevos constituyen una de las pocas fuentes accesibles de buena proteína alimentaría para lactantes y preescolares.
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Acidos grasos saturados y polunsaturados
El colesterol sérico se eleva más por la ingestión excesiva de AGS que de colesterol alimentario. Esto está claramente asociado con el riesgo de enfermedad coronaria del corazón, por lo que se recomienda que esos ácidos grasos se ingieran en la menor cantidad posible, y nunca en más del 10% de la energía alimentaría (Bengoa et al. 1988; Ministry of National Health and Welfare (Canadá) 1990; OMS 1990; National Research Council 1989), incluyendo en esta recomendación a los niños de dos años en adelante y (AAP 1992).
Como la ingestión de AGPI puede estar relacionada con un incremento de reacciones de peroxidación a menos que aumente proporcionalmente la ingestión de antioxidantes como la vitamina E, en adultos se recomienda limitar su ingestión a un máximo entre 7% y 10% de la energía dietética, y al mínimo mencionado más adelante bajo "ácidos grasos esenciales" (Bengoa et al. 1988; OMS 1990). Esta recomendación se puede extender sin problemas a los niños, ya que la leche humana contiene alrededor de 7% de su energía como AGPI, y la leche de vaca alrededor de 2%. |