Digestión y nutrimentos
Nutrición infantíl

Digestión y nutrimentos

La digestión de los nutrimientos

Hidratos de carbono: Durante la infancia los hidratos de carbono proporcionan de 35% a 55% de las calorías de la dieta. Los niños lactados al pecho de manera exclusiva, consumen solo lactosa; cuando son alimentados con fórmula, además de lactosa, reciben sacarosa o polímeros de glucosa derivados del maíz o de otros cereales. La introducción de alimentos distintos de la leche permite ofrecer en la dieta diversos polisacáridos.

Mediante homogeneizados del intestino delgado se han hecho estudios acerca de la cantidad de disacáridos que puede hidrolizar el feto a distintas edades de la gestación; en esta forma se ha estimado que la actividad de las disacaridasas a los ocho meses de la vida intrauterina permiten al niño hidrolizar en 24 horas: 70 g de maltosa, 35 g de sacarosa, 26 g de isomaltosa y sólo 6 g de lactosa; al nacer el niño su intestino es capaz de hidrolizar en 24 h: 107 g de maltosa, 72 g de sacarosa, 42 g de isomaltosa y 60 g de lactosa (Auricchio et al. 1965).

No obstante que la actividad de la lactasa en el intestino del recién nacido a término es suficiente para hidrolizar la lactosa contenida en la leche, estos niños muestran cierta deficiencia en la absorción de este disacárido, que persiste hasta el segundo mes de la vida (Barr et a]. 1984). Por otro lado, las observaciones de Auricchio et al. (1965) permiten suponer que al octavo mes de la gestación el niño hidroliza de manera eficiente la maltosa, la isomaltosa y la sacarosa, pero su intestino es ineficiente para hacer lo mismo con la lactosa. Las investigaciones que a este respecto se han hecho en niños prematuros confirman tal apreciación; mediante la prueba del hidrógeno espirado se estima que 66% de la lactosa consumida por estos neonatos es fermentada en el colon por acción bacteriana (Maclean y Fink 1980). Estos datos han servido de argumento para sugerir que las fórmulas diseñadas para la alimentación de los niños prematuros contengan de 40% a 50% de lactosa y que la cantidad restante esté proporcionada como polímeros de glucosa (American Academy of Pediatrics 1985).

Los polisacáridos contenidos en los cereales, tubérculos y algunos frutos como el plátano, precisan varias alfa glucosidasas para que se liberen las moléculas de glucosa que integran estos polímeros. La presencia de amilasa en la secreción salival per­mite que se inicie en la boca la hidrólisis de almidones y féculas; este proceso se interrumpe cuando el bolo alimenticio llega al estómago y se inactiva gran parte de la enzima por efecto del contenido ácido y la pepsina (Fogel, 1980). Aunque los neonatos tienen amilasa salival, su potencia hidrolítica equivale aproximadamente a 20% de la presente en los adultos (Rossiter et al. 1974; Vega Franco et al. 1978); el aumento gradual en la actividad de esta enzima se estabiliza a los 3 años (Vega Franco et al. 1978). Así pues, no obstante que en los primeros meses de la vida la amilasa salival no tiene aún toda su potencia, da inicio a la hidrólisis parcial de los almidones.

Salud Infantil - Concepto de salud - Definicion de Salud - Salud Niños - Alimentacion Infantil - Controles de Ingestion - Las señales internas y el control de la ingestion alimentaria - Contexto Social - Resumen e inferencias - Desarrollo Infantil - Crecimiento en talla y peso - Crecimiento en talla y peso hasta los 5 años - Crecimiento de la masa corporal - Crecimiento y composicion corporal - Dieta Infantil - Proteinas - Lipidos - Recomendaciones nutricionales - Carbohidratos - Fibra dietetica - Nutricion Infantil - Secrecion de las sales biliares - Maduracion de la funcion renal - Mecanismos de defensa del aparato digestivo - Desarrollo de la deglucion - La digestion de los nutrimientos - Requerimientos nutrimentales - Implicaciones nutricionales - Desnutricion Infantil - Diabetes Infantil - Nutricion para deportistas

Mail | Favoritos | Salud Infantil